2006-11-18

Babel

Hola, es tarde, son casi las 3am. Retorno, después de un par de días agitados.

Ayer llego de Suecia mi amiga Eva, y después de los reclamos de rigor en el aeopuerto de Ancona por la pérdida de su equipaje en Munich, dimos un paseo por los alrededores, volvimos a Fano y le mostré un poco la ciudad y sus encantos. Caminamos de aquí para allá, comimos una pizza, pasamos por el bar, nos encontramos con amigos y conocidos y cerca de la medianoche la dejé de regreso, agotada, en su hotel.

En el camino de vuelta, volví al bar a buscar la bici, que había dejado horas antes, después de buscarla en la estación de tren, donde la había dejado a la mañana. Linda ciudad, Fano. Poco afano :D

Obviamente, cuando regresé al bar, encontré más amigos y conocidos y otra cerveza, y otra amiga, y momentos tiernos, y fugas...

Así que volví a casa, con la Mulatona, silbando bajito y metabolizando el alcohol. Así como los autos funcionan a metano, nafta o gasoil, mi chiva parece funcionar a birra y si no prendo algo de camino no me trae de vuelta a casa. Afortunadamente la negra ya conoce el camino y lo hace de memoria, aunque su jineta esté ubriaca como una cuba. No como una cubana, entendámonos...

Hoy a la mañana voví al centro, busqué a Eva y marchamos a Urbino. Nos perdimos en una curva y no nos encontrábamos en el mapa, así es que decidimos preguntar al primer auto que pasara. Inmediatamente apareció una máquina y le preguntamos al autista cómo llegar a Urbino. Nos dio una explicación tan compleja (el autista, no la máquina), con retorno, 50 Km hacia atrás, tomar la autopista, que la primera rotonda, que la segunda, que la estación de servicio a la derecha, que el supermercado a la izquierda... que le agradecimos y decidimos volver a consultar el mapa, ya sabiendo en qué punto nos encontrábamos.

Afortunadamente, decidimos no seguir las complejas instrucciones del baqueano y confiar en nuestro criterio de murciélagos escáu. Seguimos adelante por el camino en el que estábamos y desembocamos derechito en Urbino, sin problemas, por una ruta preciosa entre campos y colinas, en la que nos detuvimos varias veces a sacar fotos, a entrar en pueblos pequeños donde cuentan turistas con una mano al año, derecho, derecho hasta llegar a destino. Una vez en Urbino decidimos evitarnos el engorroso problema del estacionamiento gratuito y la escalada de los muros de la ciudadela, y por 2,5€ aterrizamos en un puesto buenísimo donde dejamos el auto (alquilado en Ancona) a pocos metros de la entrada. Entramos a Urbino, yiramos un poco, fuimos hasta el punto más alto de la ciudad y, famélicas, encontramos -el probablemente único puesto- donde comer algo y reponer energías, ya que eran como las 4 de la tarde...

Con la caída del sol y del frio, emprendimos el camino de retorno. Decidimos volver via Pesaro, trazando una especie de U con respecto al camino de ida.

Durante el camino de regreso, ya llegando a Fano, recibí una llamada en mi celular, de una de las tantas agencias en las que dejé mis datos. Buscaban a alguien con perfecto español, un buen inglés y -obvio- italiano, para una empresa que hace negocios con España. El lunes a la mañana tengo una entrevista en Pesaro :)

Después, otra vez con hambre, salimos a buscar un sitio donde comer pescado. No fue fácil, ya que las opciones se limitaban a pizza o precios por las nubes. Y como no estábamos dispuestas a ceder a ninguna de las dos alternativas, seguimos caminando hasta encontrar un restaurante, cerca de la playa, que cumplía con los requisitos.

Pero claro, Fortuna y su sentido del humor nos jugaron la pasada de la noche, y aunque la comida estuvo bien, entre la tele con sus programas de berluscontertainment pedorro a todo volumen, y la máquina de café que sonaba como si la estuvieran matando, apenas terminamos el último bocado, huimos en busca de mejores aires. Y un trago, merecido, después de la larga jornada. Después de visitar 2 sitios y con ganas de conocer algo más, terminamos en un lindo bar under (literalmente, subterráneo, al que se accede bajando escaleras apenas iluminadas y de aspecto tramposón), de estilo irlandés, donde la música estaba también demasiado fuerte y competía codo a codo con el ruido del billar, y huimos después del último trago, a seguir nuestra charla sin la agradable compañía de Led Zeppelin.

Y esto de Babel a que viene? No a la última peli de Brad Pitt, que entre paréntesis, aunque lindos paisajes, deja mucho que desear, y el doblaje al italiano es espantoso!!! Viene a que desde hace dos días mi pobre y des­-descansada mente labura en 3 idiomas en simultáneo: español (operaciones básicas, como pensar y reflexionar), inglés con alguna palabra intercalada en sueco cada tanto, y su respectiva traducción de y al italiano. La parte más difícil es traducir los ingredientes de los platos de comida en el menú, ya que no tengo la menor idea de lo que significa en italiano, mucho menos como se dice eso en inglés, cuando en general se trata de cosas cuyos nombres desconozco -incluso- en español. Pese a todo logramos alimentarnos, bebernos unos tragos, ponernos al día con los chusmeríos y otros intercambios culturales, regresar sanas y salvas a nuestros respectivos hogares, llenar nuestras barrigas y nuestras mentes de material para ir digiriendo de a poco (salvo la pasta maldita, que en dos horas desaparece y vuelve un hambre...!).

Así las cosas, me voy a dormir y a soñar en lenguas. Y en un acto de herejía y abierto desafío a la autoridad divina, seguiré mañana en esta empresa de comunicarme pese a la voluntad del Señor, que se divirtió como una loca mezclando las lenguas, en Babel -a.k.a. Babilonia, ahora utilizada por la U.S. Army como base para sus bonitos y mortíferos Apaches-.

Besos, que descansen, y sueñen con los little angels.

Bye, y hasta la próxima,

Pao

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