2007-01-04

Estocolmo Real y bíblicas dificultades

Ayer fuimos a Estocolmo en visita relámpago, tomamos el tren (lindo, lindísimo tren), porque perdimos el bondi, y llegamos a la capital cerca del mediodía. Bah, pasado el mediodía, así que nos perdimos las campanadas del City Hall.



[City Hall y sol]




[City Hall y luna]

Paseamos por la ciudad, visitamos el Palacio Real (no es posible sacar fotos alli), bah, parte. Y caminamos, vimos caer el sol e iluminarse la ciudad con lucecitas de colores.



Más tarde, tomamos un bondi y fuimos a cenar a casa de Marie Luise, con quien aprovechamos para hablar en español (trabaja en la embajada de Guatemala, y vivió algunos años allí) y fumar dentro de la casa :D



Como se puede ver, bebimos parejo también y nos quedamos a dormir.

A la mañana siguiente marchamos rumbo a Uppsala, de regreso, en el segundo piso de un tren bien bonito!

No bien puse mis patas en Uppsala, marché a la Biblioteca a buscar las copias que me encargó mi caro amico Matteo, de un artículo publicado en Uppsala que parece ser inconseguible en Italia. Violando las leyes europeas de copyright, le fotocopié todo el artículo, devolví el libro y aproveché para pasear un poco por las bibliotecas vecinas, en una búsqueda infructuosa del Journal of Indo-European Studies. Resulta que, en la Carolina Rediviva (biblioteca principal de la Universidad de Uppsala), los JIES no están en el salón de journals, donde se puede revisar y chusmear todos los volúmenes, sino que están archivados, como los libros, y hay que pedirlos de a uno.



[Carolina Rediviva]

El primer problema es que los títulos de los artículos dentro de cada volumen no están en la base de datos computarizada, así que no hay manera de saber qué hay en cada uno, si uno no tiene esa información de antemano. Pero suponiendo que uno -en un brote de satori- supiera exactamente en qué volumen se encuentra lo que quiere leer (no era mi caso, ni sabía de antemano qué quería leer, sino más bien revisar y encontrar cosas que me tentaran para hojear y eventualmente fotocopiar), debe solicitarlos y esperar 24 horas para retirarlo. Eso si uno dispone de una credencial de la biblioteca, para lo cual hay que ser alumno de la UU o de alguna otra. El asunto de la credencial lo resolvió Eva, que conserva su calidad de alumna por un curso al que acudió hace no mucho. Eso me permitió pedir el libro que necesitaba Matteo.

Después de protestar vanamente por el asunto de la dificultad de acceder a los JIES, la señora que me atendió amablemente esforzándose en su mejor inglés me recomendó visitar la biblioteca de Humanidades, donde se supone que los JIES están en estantes abiertos, o sea, se pueden chusmear sin pedirlos de a uno.

Y allá marché. Desafortunadamente, la biblioteca de Humanidades cerraba a las 2pm, y yo ya no tenía mucho tiempo. Pero igual crucé el parque y allí llegué, rumbo a los estantes abiertos donde viven los elusivos Journals. Claro que en los estantes estaban sólo los últimos 5 números. Todos los demás estaban en una habitación cerrada, que me ofrecieron abrirme si necesitaba (y si hacía a tiempo, después de hojear los que estaban disponibles, cosa que no logré). Igual, encontré un par de cosas interesantes y algunas referencias. Con el feriado de Reyes (6 de enero) las bibliotecas tenían un horario especialmente reducido.

Así que a las 14 me patearon y salí a buscar comida, medio famélica a esa hora y cargando mi mochila desde el día anterior. Ubiqué un supermercado y salí con generoso sandwich y un litro de jugo de naranja en tetra(pak) que me devolvieron parte de la energía consumida. Corajudamente almorcé en el parque, vacío por la llovizna. A las 15 nos encontramos nuevamente con Eva y su amiga Gullog, que es prof de arqueología en la misma universidad, a tomar un café. Pasamos un rato agradable, y si no estuviera tan desilusionada de la vida académica y el mundo universitario, hasta lo consideraría un contacto fundamental! Pero la prof mencionaba la cantidad de papeleo y laburo de management que debía realizar, lidiar con presupuestos y catálogos, en vez de poder dedicarse a su pasión, excavar. Y yo escuchaba atentamente y pensaba cuánto deseo dedicarme nuevamente al arte y no al papeleo!!!

Luego regresé al rancho, con el equino exausto, creo. Esto fue hace varios días. Estoy atrasada con mis noticias...

Besos a montones,

Pao

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